La Web3 de 2026 deja atrás el hype cripto y se consolida como una infraestructura confiable para casos de uso como la tokenización de activos del mundo real a escala regulada, identidad digital soberana usable en empresas e instituciones, e integración profunda con IA, zero‑knowledge y arquitecturas modulares que hacen viables ecosistemas complejos en producción.

En 2026 la web3 se consolida como una infraestructura confiable no sólo para servicios financieros o como la base del ecosistema crypto, sino para numerosas empresas y sectores que empiezan a usar las redes descentralizadas para automatizar liquidaciones, verificar datos y orquestar flujos entre organizaciones que antes dependían de integraciones ad hoc. La aparición en España de ISBE, la Infraestructura de Servicios Blockchain de España, marca simultáneamente un hito y una tendencia, al tratarse del primer ecosistema descentralizado soberano para construir sistemas estables, auditables y compatibles con la regulación donde se habla sin complejos de SLA, integración con ERPs y cumplimiento normativo en redes basadas en tecnología blockchain. REseñamos a continuación algunas tendencias en el universo web3 de las que esperamos que se hable en 2026.
La tokenización de activos del mundo real (RWA) se consolida y seguirá acaparando casos de uso en 2026. Se tokenizan inmuebles, facturas, oro, arte e incluso propiedad intelectual, permitiendo fracciones negociables que reducen el ticket mínimo de entrada en los mercados y facilitan la gestión de la liquidez. Resulta especialmente novedosa la tendencia en el ámbito empresarial donde aplican la tokenización de inventario y facturas, lo que permite financiar el circulante de forma más flexible, usar los tokens como colateral en sistemas de liquidez y automatizar cobros y pagos vía smart contracts. Instituciones reguladas y startups fintech empiezan a ofrecer productos de inversión tokenizados empaquetados para usuario final, integrando KYC/AML y con custodia regulada de los activos tanto sobre redes públicas como híbridas.
La identidad autosoberana (SSI) pasa de concepto teórico a stack implementable con wallets que almacenan credenciales verificables para bancos, empleadores y aplicaciones. Certificados, documentos y pruebas de identidad pueden compartirse de forma selectiva, minimizando fugas de datos al estilo “sube tu PDF y confía”. Este patrón simplifica el onboarding requerido para el cumplimiento regulatorio en servicios financieros y abre nuevas posibilidades para hacer más accesible la firma electrónica y los servicios públicos digitales. En sectores como salud y educación, las credenciales verificables permiten asegurar que historias clínicas, títulos o licencias profesionales no han sido alterados y provienen realmente de la entidad emisora. Para el usuario, el cambio clave es que el control del dato se recentra en su wallet, y los verificadores consultan pruebas en lugar de copiar bases de datos completas. También empiezan a aparecer casos muy relevantes relacionados con la autenticación fiable de los usuarios y la prevención del ciberfraude.
2026 trae avances importantes en las pruebas criptográficas de conocimiento cero, más conocidas por sus siglas en inglés, ZKP (zero‑knowledge proofs). Esta tecnología permite registrar en las redes transacciones privadas, verificar identidad o ejecutar lógica de negocio off‑chain con publicación de las pruebas on‑chain, manteniendo transparencia verificable sin exponer todos los datos. Hasta ahora resultaba muy costoso y complejo desplegar este tipo de tecnologías en servicios productivos. Los nuevos sistemas permiten pensar en la implementación de flujos empresariales que exigen confidencialidad contractual pero quieren asegurarse de que las reglas se cumplen de forma automática. En paralelo, los diseños modulares de ecosistemas descentralizados —donde consenso, ejecución y almacenamiento se desacoplan— y las soluciones de capa 2 empiezan a dar soluciones alternativas para garantizar tanto la escalabilidad como la contención de los fees. LAs nuevas arquitecturas modulares que desacoplan las funciones permiten elegir componentes óptimos para cada caso de uso, reduce el coste de desplegar aplicaciones que necesitan alto rendimiento y habilita el tratamiento seguro y cofidencial de datos sensibles.
La interoperabilidad se convierte en requisito básico, no en nice‑to‑have, con nuevas capas de mensajería cross‑chain que permiten mover activos e información entre redes distintas. Los desarrolladores pueden diseñar experiencias unificadas en las que el usuario interactúa con una única interfaz mientras el backend orquesta acciones en varias cadenas. Este enfoque reduce la fragmentación de liquidez de los activos digitales y la duplicación de lógica de negocio. Por contra, también obliga a reforzar la seguridad en puentes y protocolos de mensajería, identificados como uno de los puntos de fallo más críticos del ecosistema.
Una de las áreas de crecimiento más potentes para 2026 es la integración entre web3 e IA con dos enfoques. Por un lado blockchain actúa como capa de verificación y gobernanza de datos y modelos, ayudando a construirlos asegurando la trazabilidad y explicabilidad de los mismos. Si cada vez más los modelos toman decisiones en base a los datos, mejor que los datos estén acreditados y poder verificar además las decisiones que ha ido tomando el modelo y los resultados de las mismas. De esta forma, los desarrolladores exploran patrones en los que la cadena certifica la procedencia de datasets de entrenamiento, registra versiones de modelos y asegura que las salidas asociadas a un usuario respetan sus derechos de propiedad. Por otro lado, las redes de cómputo descentralizado permiten ejecutar tareas de IA sin depender de un único proveedor cloud, abriendo mercados para proveedores de GPU/TPU distribuidos orquestados y remunerados on‑chain. Esto encaja con la narrativa de “datos y modelos como activos” cuya propiedad y acceso se gobiernan mediante smart contracts y DAOs especializadas.
A pesar de los avances, la experiencia de usuario sigue siendo uno de los principales frenos: la gestión de wallets, frases semilla y gas sigue siendo compleja para el usuario medio. Los proyectos trabajan en abstracción de cuentas y custodias delegadas con garantías criptográficas para cerrar esta brecha. Empezamos a oir los conceptos *waletless" y “gasless” aplicados a experiencias de uso diferenciales en proyectos web3. Sin embargo, los bugs en smart contracts, exploits en bridges y robo de claves continúan siendo riesgos inherentes a los servicios y obligan a generalizar auditorías y ajustarse a estándares más estrictos de desarrollo.
Estamos en un momento donde las arquitecturas descenytralizadas empieza a convivir con aproximaciones más tradicionales y se convierten en una capa tecnológica sobre la que desplegar especialmente procesos de negocio, registros de propiedad basada en tokens, credenciales de identidad y datos verificables. Propiedad, verificación y automatización están embebidas en la propia capa de red. Para las empresas, el reto ya no es “si” integrar Web3, sino “dónde” aporta más ventaja competitiva dentro de sus productos y procesos.